Llegué a México
hace meses, estuve detenida en migración un mes y siete días y mi historia
comienza cuando era pequeña.
Papá no me quería
por ser güera y mamá nos había abandonado. Él en distintas ocasiones trató de
abusar sexualmente de mí y mamá al enterarse por otras personas de esto,
regresó y desde ese momento ella me defendió de todos.
Cuando era más
grande, un pandillero se enamoró de mí pero como yo no le hice caso los demás
pandilleros me agarraron coraje. Años después, conocí a un muchacho que era
parte de la pandilla contraria, me hice su novia y eso no les gustó a los otros.
Un día, ellos amenazaron a mamá, le advirtieron que sí yo no dejaba al muchacho
la íbamos a pagar muy caro. Tuve que dejarlo por miedo.
Poco tiempo después,
uno de los pandilleros abusó sexualmente de mamá. Ella a partir de ese momento
comenzó a enfermar mucho y muy rápido. El doctor nos dijo que tenía VIH.
Al enterarse de
esto los pandilleros, fueron con mamá y la golpearon tanto que la mataron.
Ese día yo iba de
regresó a mi casa con unas amigas, ya sólo llegamos a lo último. Ellas
corrieron pero yo me quede ahí y les dije que los iba a denunciar. En ese
momento la luz se fue, y sin ellos poder ver me dispararon dándome en el pie.
En ese momento me toque el pie, no lo sentía y me salía mucha sangre, tanta que
en el momento caí desmayada.
En ese momento
regresó la luz y ellos al verme inconsciente, pensaron que había muerto y se
fueron. Luego llegó un amigo y él fue quien me llevó al hospital. Me atendieron
y él mismo llamó a la policía diciéndoles que me habían intentado matar, pero
ellos no hicieron nada.
Cuando iba del
hospital para mi casa, ya no pude llegar, ellos ya estaban ahí esperándome
porque sospechaban que siguiera viva. Al verlos me regresé y un muchacho me
ayudó a llegar a un camión para ir a donde tenía una hermana. Y desde ese día
ando huyendo para que no me encuentren.
Muchos años después
conocí a un muchacho, fuimos novios por un tiempo y de esa relación tengo una
niña de 8 años. Pero a los días de nacida, el decidió irse a Estados Unidos,
era un buen muchacho. A unos cuantos años de estar allá, se hizo de una esposa e
hijos.
Yo, tiempo después,
conocí a otro muchacho, él al principio era bueno, como todos. A los 3 meses de
haber nacido mi otra niña, él se enfermó de celos, de todo hombre que se me
acercara o me hablara. Desde esa fecha comenzaron los golpes y los insultos, no
me dejaba salir. Nos separamos por un tiempo hasta que el volvió diciendo que
ya había cambiado, yo lo perdoné por mi hija. Fueron pasando los días, agarró a
ponerse ebrio todos los viernes, eran días enteros de pelea, de insultos. Se le
pasaba la borrachera al día siguiente, y me pedía perdón. Así pasaron los años,
entre peleas, insultos y golpes. Hasta que un día mi segunda niña quiso
defenderme. Él la tiró a un charco de agua para que “no se creyera tan
mujercita.” Mi tercer niño al ver que la botó, agarró un machete y me decía
“matarlo mami”, cuando él sólo tenía menos de 2 años de edad.
Un día esperamos a
que saliera y nos escapamos. Nos fuimos a donde yo tenía un hermano.
Ahí nos encontró,
cómo, no sé, siempre nos encuentra donde estamos.
Ese día llego muy
amable pidiendo disculpas a mi hermano. Él se confió y me dijo que lo
escuchara. Solo esperó a que mi hermano se fuera y trató de golpearme, pero yo
no me dejé. Me fui a encerrar a un solar baldío con los niños y esperé a que
llegara mi hermano. En ese momento fue cuando decidí venirme para México.
Ni supe como
llegué, pero llegué.
Le escribí a una
amiga para contarle que ya estaba en México, pero ella se lo dijo a mi esposo. Unos
días después, me encontró, cómo llegó tan rápido, no sé, pero llegó. Intentó
golpearme y quitarme a mi niña. Unos muchachos me defendieron, pero después
ellos mismos me robaron dinero y otras cosas. A él se lo llevó la policía
mientras él me gritaba que iba a regresar.
Estuve con mis
hijos 5 días en la calle, durmiendo en cartones, no tenía dinero para el pasaje
hasta que una muchacha nos regaló el dinero.
Agarré un camión y
cuando íbamos en la carretera vi a los oficiales de migración, yo le pedí al
chofer que se detuviera y así lo hizo. Les expliqué a los oficiales que era de otro
país y que quería refugio. Ellos me llevaron a la estación migratoria.
A unos días de
haber llegado a la estación migratoria me ocurrió algo inesperado.
Tenía un mes que
mi periodo no venía y no sabía que lo que pasaba era que estaba embarazada.
Cuando me vino el periodo, vino con dolores. Pasaron más días y el dolor era
insoportable, así que visité al médico en migración. Llegando le conté lo que
me pasaba, yo le insistía que tenía síntomas de embarazo y dolores fuertes. Me
revisó y me dijo que no era un embarazo porque estaba menstruando, que lo que
yo tenía era una infección urinaria o en los ovarios. Luego me inyectó, sólo me
inyectó, sin darme explicaciones de nada.
Como una media
hora después, iba para el comedor cuando de repente sentí un gran bajón. Cuando
fui al baño, vi una gran pelota de sangre, del tamaño de una naranja, no sabía
de qué se trataba así que lo dejé ir en el sanitario. En el momento me bañé
para lavarme la sangre, cuando de repente me salió otra pelota. Me volvieron
los dolores y volví al médico, pero la doctora ya no estaba, ya era otra. Le
conté lo que había sucedido, la doctora asustada hizo una hoja de referencia y
me mandó a un hospital. Ahí en el hospital me hicieron ultrasonidos y otros
estudios.
Ahí fue cuando me
dijeron que efectivamente, estaba embarazada y que acababa de tener un aborto
incompleto. Eran dos bellas niñas.
Actualmente, estoy
buscando seguir mi camino y salir adelante, a pesar de todas las dificultades, para
tener una vida digna para mis hijos y para mí.
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