jueves, 2 de marzo de 2017

Historia 1. "Y desde ese día ando huyendo para que no me encuentren"

Llegué a México hace meses, estuve detenida en migración un mes y siete días y mi historia comienza cuando era pequeña.
Papá no me quería por ser güera y mamá nos había abandonado. Él en distintas ocasiones trató de abusar sexualmente de mí y mamá al enterarse por otras personas de esto, regresó y desde ese momento ella me defendió de todos.

Cuando era más grande, un pandillero se enamoró de mí pero como yo no le hice caso los demás pandilleros me agarraron coraje. Años después, conocí a un muchacho que era parte de la pandilla contraria, me hice su novia y eso no les gustó a los otros. Un día, ellos amenazaron a mamá, le advirtieron que sí yo no dejaba al muchacho la íbamos a pagar muy caro. Tuve que dejarlo por miedo.
Poco tiempo después, uno de los pandilleros abusó sexualmente de mamá. Ella a partir de ese momento comenzó a enfermar mucho y muy rápido. El doctor nos dijo que tenía VIH.
Al enterarse de esto los pandilleros, fueron con mamá y la golpearon tanto que la mataron.
Ese día yo iba de regresó a mi casa con unas amigas, ya sólo llegamos a lo último. Ellas corrieron pero yo me quede ahí y les dije que los iba a denunciar. En ese momento la luz se fue, y sin ellos poder ver me dispararon dándome en el pie. En ese momento me toque el pie, no lo sentía y me salía mucha sangre, tanta que en el momento caí desmayada.
En ese momento regresó la luz y ellos al verme inconsciente, pensaron que había muerto y se fueron. Luego llegó un amigo y él fue quien me llevó al hospital. Me atendieron y él mismo llamó a la policía diciéndoles que me habían intentado matar, pero ellos no hicieron nada.
Cuando iba del hospital para mi casa, ya no pude llegar, ellos ya estaban ahí esperándome porque sospechaban que siguiera viva. Al verlos me regresé y un muchacho me ayudó a llegar a un camión para ir a donde tenía una hermana. Y desde ese día ando huyendo para que no me encuentren.

Muchos años después conocí a un muchacho, fuimos novios por un tiempo y de esa relación tengo una niña de 8 años. Pero a los días de nacida, el decidió irse a Estados Unidos, era un buen muchacho. A unos cuantos años de estar allá, se hizo de una esposa e hijos.
Yo, tiempo después, conocí a otro muchacho, él al principio era bueno, como todos. A los 3 meses de haber nacido mi otra niña, él se enfermó de celos, de todo hombre que se me acercara o me hablara. Desde esa fecha comenzaron los golpes y los insultos, no me dejaba salir. Nos separamos por un tiempo hasta que el volvió diciendo que ya había cambiado, yo lo perdoné por mi hija. Fueron pasando los días, agarró a ponerse ebrio todos los viernes, eran días enteros de pelea, de insultos. Se le pasaba la borrachera al día siguiente, y me pedía perdón. Así pasaron los años, entre peleas, insultos y golpes. Hasta que un día mi segunda niña quiso defenderme. Él la tiró a un charco de agua para que “no se creyera tan mujercita.” Mi tercer niño al ver que la botó, agarró un machete y me decía “matarlo mami”, cuando él sólo tenía menos de 2 años de edad.
Un día esperamos a que saliera y nos escapamos. Nos fuimos a donde yo tenía un hermano.
Ahí nos encontró, cómo, no sé, siempre nos encuentra donde estamos.
Ese día llego muy amable pidiendo disculpas a mi hermano. Él se confió y me dijo que lo escuchara. Solo esperó a que mi hermano se fuera y trató de golpearme, pero yo no me dejé. Me fui a encerrar a un solar baldío con los niños y esperé a que llegara mi hermano. En ese momento fue cuando decidí venirme para México.
Ni supe como llegué, pero llegué.
Le escribí a una amiga para contarle que ya estaba en México, pero ella se lo dijo a mi esposo. Unos días después, me encontró, cómo llegó tan rápido, no sé, pero llegó. Intentó golpearme y quitarme a mi niña. Unos muchachos me defendieron, pero después ellos mismos me robaron dinero y otras cosas. A él se lo llevó la policía mientras él me gritaba que iba a regresar.
Estuve con mis hijos 5 días en la calle, durmiendo en cartones, no tenía dinero para el pasaje hasta que una muchacha nos regaló el dinero.
Agarré un camión y cuando íbamos en la carretera vi a los oficiales de migración, yo le pedí al chofer que se detuviera y así lo hizo. Les expliqué a los oficiales que era de otro país y que quería refugio. Ellos me llevaron a la estación migratoria.
A unos días de haber llegado a la estación migratoria me ocurrió algo inesperado.
Tenía un mes que mi periodo no venía y no sabía que lo que pasaba era que estaba embarazada. Cuando me vino el periodo, vino con dolores. Pasaron más días y el dolor era insoportable, así que visité al médico en migración. Llegando le conté lo que me pasaba, yo le insistía que tenía síntomas de embarazo y dolores fuertes. Me revisó y me dijo que no era un embarazo porque estaba menstruando, que lo que yo tenía era una infección urinaria o en los ovarios. Luego me inyectó, sólo me inyectó, sin darme explicaciones de nada.
Como una media hora después, iba para el comedor cuando de repente sentí un gran bajón. Cuando fui al baño, vi una gran pelota de sangre, del tamaño de una naranja, no sabía de qué se trataba así que lo dejé ir en el sanitario. En el momento me bañé para lavarme la sangre, cuando de repente me salió otra pelota. Me volvieron los dolores y volví al médico, pero la doctora ya no estaba, ya era otra. Le conté lo que había sucedido, la doctora asustada hizo una hoja de referencia y me mandó a un hospital. Ahí en el hospital me hicieron ultrasonidos y otros estudios.
Ahí fue cuando me dijeron que efectivamente, estaba embarazada y que acababa de tener un aborto incompleto. Eran dos bellas niñas.

Actualmente, estoy buscando seguir mi camino y salir adelante, a pesar de todas las dificultades, para tener una vida digna para mis hijos y para mí. 

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